Desprendimiento posterior del vítreo

El desprendimiento posterior del vítreo produce una separación de la hialoides posterior de la cara más interna de la retina, hasta el borde anterior de la base del vítreo. El vítreo sólido restante se colapsa inferiormente (sinéresis). El espacio retrohialoideo pasa a estar ocupado por el líquido de la sínquisis.

En resumen, el desprendimiento posterior del vítreo se produce cuando la sustancia transparente que ocupa la cavidad interna del ojo (humor vítreo) comienza a degradarse y a volverse más líquida como consecuencia del paso del tiempo. Esto puede llevar a que el vítreo se separe de las paredes internas del globo ocular, en concreto de la retina.

Sintomatología

La sintomatología del paciente pasa por la visualización ante situaciones de mayor luminosidad de unas sombras móviles que el paciente ve como moscas volantes, manchas de diferentes formas y tamaños, humo de cigarrillo, niebla… Lo que el paciente percibe es la proyección de la sombra que la cara posterior del vítreo proyecta sobre la retina (miodesopsias).

En este punto es importante diferenciar los síntomas de las moscas volantes de los verdaderos síntomas del desprendimiento de vítreo. Mientras las primeras no deben preocupar al paciente, el desprendimiento de vítreo debe ser revisado de forma urgente. Además, es importante precisar que el desprendimiento posterior de vítreo se suele producir progresivamente y en cada etapa de este proceso pueden aparecer manchas y luces nuevas. Cada vez que aparecen nuevos síntomas o que estos se agravan pueden representar la rotura de un nuevo vaso sanguíneo o un nuevo desgarro retiniano, de ahí la importancia de realizar un seguimiento exhaustivo del paciente.

Exploración y diagnóstico.

Ante la visualización de estas miodesopsias, el paciente debe ser explorado para descartar la existencia de roturas en la retina periférica. Este hecho es muy poco frecuente y generalmente va acompañado de la visión de destellos luminosos a modo de flashes (fosfenos o fotopsias), que se producen por la tracción sobre la retina.

Por lo tanto, resulta especialmente importante que el oftalmólogo realice un estudio exhaustivo del fondo de ojo en la clínica para comprobar que la retina no ha sufrido ningún daño.

Factores de riesgo.

Los principales factores de riesgo del desprendimiento posterior de vítreo son:

  • La edad. El desprendimiento de vítreo es un proceso evolutivo que es más común a partir de los 50 años y, especialmente, a partir de los 65 años.
  • La alta miopía, miopía magna o miopía patológica. Este problema suele ocasionar una mayor elongación del globo ocular por lo que el desprendimiento de vítreo puede manifestarse en edades más tempranas.
  • Haberse realizado una cirugía de cataratas. Este tratamiento puede incrementar levemente el riesgo de padecerlo debido a los cambios anatómicos.
  • Traumatismos o contusiones oculares.
  • Procesos inflamatorios como, por ejemplo, la uveítis.
  • Haber tenido un desprendimiento de vítreo en el otro ojo. El riesgo de que el desprendimiento de vítreo sea bilateral es elevado.

Complicaciones.

El desprendimiento posterior de vítreo no es una patología por sí mismo, sino que se trata de un proceso fisiológico que se produce dentro del desarrollo natural del ojo debido al paso del tiempo. En la mayor parte de las ocasiones, este proceso se desarrolla sin incidencias pero, de forma excepcional, especialmente cuando la hialoides se separa de la retina, ésta puede tirar de ella y producirse un desgarro (entre un 1% y un 3% de los casos), un pequeño sangrado (hemorragia vítrea) que puede llegar a tapar todo el campo visual e, incluso, un desprendimiento de retina cuyo principal síntoma es la aparición de una cortina o telón en la visión. Afortunadamente, la mayor parte de los desprendimientos posteriores de vítreo no causan desprendimientos de retina, que es la más grave de las complicaciones, especialmente si afecta al área macular (área central de la visión).

Por este motivo, es muy importante que el paciente acuda periódicamente a revisiones oftalmológicas y, si se detecta una separación del humor vítreo, el especialista deberá comprobar que este proceso no provoque daños en la retina.

Además, los pacientes en los que se haya producido un desgarro o hemorragia en la retina, deberán permanecer atentos a la aparición de síntomas similares en el otro ojo, pues existe un riesgo elevado de que estos problemas también le afecten.

Tratamiento.

Habitualmente no necesita tratamiento, a pesar de las molestias que ocasionan las sombras que ve el paciente. Las moscas volantes pueden llegar a disminuir y prácticamente desaparecer en pocas semanas, aunque pueden persistir pero, debido a un proceso de adaptación cerebral, suelen dejar de molestar, no precisando tratamiento.

Como hemos visto, las posibles complicaciones del desprendimiento posterior del vítreo dependen de la fuerza y extensión de las uniones previas entre el vítreo y la retina. En la mayoría de los ojos no causa complicaciones. Raramente inducirá la rotura de un vaso retiniano que ocasionará una hemorragia en el vítreo. En un pequeño porcentaje de los casos puede provocar desgarros en la retina por transmisión de la tracción a los lugares con adherencias vítreo-retinianas anormalmente fuertes.

En estos casos en los que se producen problemas adicionales, se suele aplicar un tratamiento con láser argón con el objetivo de reforzar la zona afectada de la retina y evitar complicaciones mayores.

 

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