CONTROLAR Y REDUCIR LA MIOPÍA ES POSIBLE

La miopía es el principal defecto refractivo en todo el mundo, afectando en Europa al 30% de la población y al 45% de las personas con estudios superiores.

Los datos epidemiológicos relacionan la miopía con una serie de patologías oculares cómo el glaucoma, el desprendimiento de retina o las maculopatías. Los riesgos asociados están relacionados con la cantidad de miopía, aumentado exponencialmente a partir de  -5.00 dioptrías. Esto pone de relieve los beneficios de limitar y prevenir la progresión de la miopía.

La comprensión de los procesos que guían el ojo hacia la emetropía, es decir, hacia el ojo perfecto, están cada vez más avanzados, en parte debida a los estudios en animales. La investigación en primates ha demostrado que las señales visuales de la fóvea no son tan esenciales como se creía para el proceso de crecimiento ocular y que este es dependiente de la imagen. En concreto, es la retina periférica, de modo aislado, la que puede mediar en el desarrollo normal de la refracción y cuando hay un conflicto entre las señales visuales de la fóvea y la periferia, las periféricas dominan a las centrales en el desarrollo de la refracción. Ensayos clínicos recientes realizados con lentes de contacto de ortoqueratología (Orto-K)  y lentillas multifocales han demostrado que inducen un menor crecimiento del ojo y por ende un freno en el aumento de la miopía.

Este tipo de lentes de contacto, tienen un diseño único e innovador, con una zona óptica progresiva continua, diseñada para obtener un cambio de refracción periférica gradual. El uso de una lente de contacto, como elemento óptico terapéutico, ha sido elegido debido a su estabilidad visual y la alineación con el eje visual durante los movimientos de los ojos.

Así podemos concluir que los medios que mejor controlan o frenan la miopía, por orden, son:

  • Algunos fármacos como la atropina o la pirenzepina aplicados en colirio retrasan en un 70% la progresión de la miopía en comparación con ojos no tratados, pero los efectos secundarios son nocivos por lo que están contraindicados y no se comercializan para el control miópico.
  • Ortoqueratología (Orto-K). Hay varios estudios que corroboran que los niños que siguieron este tratamiento durante 2 años, la miopía disminuyó entre un 40 % y un 60% frente a los demás niños que utilizaban lentillas convencionales o gafas.
  • Lentes de contacto de doble foco y gradiente periférico. Varios estudios determinan que tras un año de uso de estas lentillas la progresión miópica se vió reducida entre un 30% y un 35%.
  • Lentes bifocales y lentes progresivas utilizadas para reducir la miopía resultan eficaces en niños, reduciendo su progreso entre un 30% y un 40% dependiendo de su estado binocular.

Conclusión.

Los profesionales de la salud visual debemos percibir la miopía como un factor de riesgo muy importante que conlleva deterioro visual y ceguera potencial. Debemos iniciar estrategias para el control de la miopía tan pronto como sea posible. El objetivo es mantener la cantidad de miopía lo más bajo posible para evitar la patología ocular. Para referencias, por favor visite www.clspectrum.com/references y hacer clic en el documento # 244.

 

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