GLAUCOMA PSEUDOEXFOLIATIVO: a propósito de un caso

Un paciente con 58 años se presenta en nuestra consulta para una revisión general. La historia ocular y médica es irrelevante. La agudeza visual de ambos ojos con sus gafas es 1.0 de lejos y cerca. No hay nada que nos llame la atención durante la exploración excepto por la presencia de un material a modo de polvo fino depositado sobre la superficie del cristalino de su ojo derecho a modo circular y coincidente con el borde pupilar. Observando la imagen ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es la menos apropiada?

Opción 1: El paciente presenta material exfoliativo.
Opción 2: Estos ojos presentan una cámara anterior generalmente estrecha.
Opción 3: Deberemos tomar la presión intraocular.
Opción 4: La malla trabecular presentará este mismo material.

El material de exfoliación que aparece en la superficie de algunos cristalinos se dispone de forma circular como consecuencia del roce del iris sobre el mismo durante la miosis y la midriasis continua. Este “frotamiento” favorece la aparición de esta sustancia que no sólo está presente en el ojo sino en otras partes del cuerpo como la piel o el corazón. La condición se hace más evidente bajo dilatación farmacológica al delimitarse claramente las zonas de contacto del iris con el cristalino.

Es frecuente encontrar esta alteración de forma unilateral aunque acaba siendo una condición que afecta a ambos ojos.

El acúmulo de esta sustancia sobre la malla trabecular puede resultar en glaucoma pseudoexfoliativo con la consiguiente afectación del nervio óptico y pérdida de función visual. Por este motivo es mandatario el control de la presión intraocular de estos pacientes. Este tipo de glaucoma se engloba dentro de los llamados “secundarios” en los que el ángulo iridocorneal no tiene por qué ser estrecho.